Con los efectos de la pandemia del 2020 a la vista de todos, países como la República Dominicana han sido despojados de su principal recurso económico: el turismo.

Un paraíso tropical con algunas de las playas más vírgenes de la tierra, no es sorpresa que personas de todo el mundo acudan a esta nación isleña. Pero más profundo en ese paraíso están las personas que lo convierten en una cultura y no solo en un lugar.

Los dominicanos dependen en gran medida del atractivo de su país. Desde problemas de salud hasta prohibiciones de viaje, el Covid-19 ha recortado muchos de sus recursos financieros. Siendo este el caso, la dura verdad es que muchos no tienen la capacidad de alimentarse adecuadamente a sí mismos y a sus familias.

En mayo de 2020, Alegre reconoció este problema y comenzó a identificar los sectores más necesitados de la población de la costa norte.

Durante mayo y junio, Alegre, en asociación con la Fundación Cultura Viva, entregó personalmente paquetes equivalentes a semanas de alimentos esenciales a miles de personas gravemente afectadas por los resultados de Covid-19.

Alegre siempre ha considerado que cualquier ayuda es mejor que ninguna y, si bien hay mucho más trabajo por hacer, al menos podemos saber que el trabajo que hacemos ha ayudado a muchas familias a aliviar el dolor del hambre.